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MIGUELITO... COMO MUCHOS (La Quinta Nota) *
Cualquiera al ver mi libreta me mira con desconfianza y de segurito piensa “este burrito no pasa”.
Tengo tanta nota en rojo que parece un calendario del país de los ociosos donde es fiesta todo el año.
Pero no es cuestión de ver a simple vista las cosas, es mejorar averiguar dónde empiezan estas notas.
Adelanto que no soy un mataperros perdido aunque algunos por ahí digan que soy un jodido.
Tampoco voy a decir que no mato ni una mosca, soy igual, pa’ qué fingir, a otros tipos de edad corta.
No me baño, ando mugriento, con los pelos por la cara, un poquito pezuñento, la “botica” destapada.
Más caso le hago a los juegos, de la pandilla formada entre todo el chiquillero que se amontona en mi cuadra.
Quien no juega al “cachaquito”, al lingo, al trompo, a las bolas, a la escondida, al fulbito, a la cometa volada
Debe ser porque está enfermo arrinconado en su cuarto o su madre por travieso lo ha mandado que ande calato.
Es una normalidad entonces lo que les cuento, todo chico de mi edad tiene igual comportamiento.
Por eso no me parece que caigan sobre mis notas, las cosas del “pleno crece”, de éste andar al “no me importa”
Porque a la hora de estudiar, me ha pasado ya en otros años, puedo el rojo superar, me son números extraños.
Lo que pasa es que hace un tiempo mi familia anda volteada, con el entender revuelto y un insulto en la mirada.
Casi nadie me conversa, todo lo hablan gritoneando: que “tu madre es una espesa” y “tu viejo es un tacaño”
Que “ya sé que otra mujer te ha cruza’o el pensamiento, me lo contaron ayer y ay de ti si sale cierto”
Que “es verdad, no te han mentido” viene la contestación, mi abuelita entra en el lío, parece televisión:
Que “es un perro tu marido” “y es Usted una vieja cruel” y mi perrito da un ladrido porque mi perrito es fiel.
Interviene una comadre Que en lugar de apaciguar, pone todo más vinagre con su forma de arbitrar. Y parece que el enredo nunca habrá de terminar, cada día dan más fuego a este infierno familiar.
Y es que también mi papá, con una tremenda raza quiere que con mi mamá viva la otra en mi casa.
Mi mami, como es normal, por supuesto no ha “atracado”, cómo, pues, con dos mamás mi viejo va a estar juntado.
...Y entre todo este entrevero de pleitos y de problemas estudiar casi no puedo, se me enredan las tareas.
Por ejemplo en religión cometí una gran burrada y por eso el profesor me tiró una requintada.
Escribí que Judas fue quien descubrió la corbata y al probarse un nudo se reajustó la garganta.
Que Pilatos se lavó las manos con detergente y que su hijo degolló a Herodes por mala gente.
...Y así, todo un crucigrama de difícil solución se me sale en cada tema en lugar de la lección.
Ahora saben por qué así se pintan mis notas muy pocas pasan de diez, casi todas vienen rojas.
Si alguien me quiere ayudar que vaya pronto al colegio, que hable con mi auxiliar, que le explique mi complejo.
Tengo aún tiempo de cambiar tanto número al revés que más salen de mi hogar y no de mi responder.
Que también venga a mi casa y se ponga a conversar, que le diga “qué les pasa?”, que se dejen de pelear.
Unas veces he escuchado que se van a separar los que tanto me mimaron y no sé qué preguntar.
Ni mucho menos responder cuando, como haciendo un juego, me piden para escoger con quien más irme prefiero.
Digo, si los dos me hicieron nada cabe preguntar; ¡a los dos juntos los quiero! ¡no me partan por mitad! (Autor: ÓSCAR AGUIRRE MÉNDIZ)
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